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Publicado en el diario digital 20 minutos
08/07/2012
Fuente: Consume/Eroski

Consejos y precauciones para comer de táper cuando hace calor - 20minutos.es

  • Hay que limitar todo lo posible el tiempo entre la elaboración y el consumo.
  • Almacenar todos los platos a temperaturas de refrigeración, en una nevera portátil.
  • Los alimentos que conviene llevar son ensaladas, frutas, frutos secos y yogures (en frío); no convienen, huevos, pescados, carne picada y leche y derivados.

Nada debe estar más de 4 horas a temperatura ambiente. En todos los casos hay que tener en cuenta que el calor es enemigo de la conservación de los alimentos. De modo que, ya sean crudos o cocinados, respecto al momento de consumo, cuanto más reciente sea la preparación de los alimentos mayor es la seguridad alimentaria.

Así que la fiambrera de verano debe estar aún más pensado y calculado. No todo vale. Los consejos básicos, siguiendo lo apuntado por Consumer/Eroski, para evitar intoxicaciones son:

Comer de táper es una solución para cuando se quiere comer bien sin que sufra el bolsillo. Pero también es una opción por sí misma, especialmente en verano. Las excursiones al campo o pasar el día de playa son momentos para prepara el táper familiar.

  • No mantener los alimentos a temperatura ambiente durante más de cuatro horas.
  • Limitar todo lo posible el tiempo que pasa entre la elaboración y el consumo.
  • Lavar las frutas y verduras con agua potable y, si es posible, desinfectar las hortalizas.
  • Almacenar todos los platos a temperaturas de refrigeración, en una nevera portátil con su correspondiente agua y hielo.
  • Envasar los alimentos de forma hermética.

No obstante, hay alimentos especialmente inconvenientes para nuestra comida portátil para la playa. Las altas temperaturas, la humedad, los propios nutrientes de los alimentos (proteínas) y el tiempo que transcurre desde que se prepara la comida hasta que se consume son factores de riesgo para el desarrollo de una toxiinfección alimentaria. De modo que conviene evitar:

  • Huevos y productos que los contengan (tortillas, revueltos, huevo duro, salsas).
  • Pescados y mariscos, aunque estén cocinados.
  • Carne picada y derivados cárnicos, como salchichas, hamburguesas o albóndigas).
  • Leche y derivados, así como productos elaborados que contengan leche y/o huevo (cremas pastelera, natas, etc.).

Por el contrario, los alimentos más seguros son:

  • Las frutas de temporada, los frutos secos y las frutas desecadas.
  • Los lácteos, como yogures y quesos frescos; pero por cuestión de seguridad alimentaria, se han de guardar en frío hasta el momento de consumirlos.
  • Las ensaladas, pero también se deben conservar en frío, en la nevera portátil.

Mimar la ensalada

La Salmonella, Listeria y E. coli son las bacterias patógenas más problemáticas en los alimentos crudos. Las ensaladas deben cumplir unas normas básicas de seguridad, tanto de higiene personal como de manipulación de los alimentos y su posterior conservación hasta el momento del consumo.

Para la ensalada se puede hacer la mezcla de vegetales minutos antes de salir de casa. Es esencial es el lavado de los vegetales, verduras y frutas que se coman crudos. Los ingredientes como bonito, jamón o queso se llevarán envasados aparte y se añadirán y mezclarán con la ensalada en el momento justo de comer.

Finalmente, el aliño (aceite de oliva, vinagre y sal, u otro condimento) se transportará preparada desde casa y bien envasada en un bote de cristal (no en una botella de plástico).

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